Ø sí, dígame.
Ø una loca anda suelta.
Nino, nino, SAMU al rescate.
Quién llamó al 112, no se sabe, todavía. Algún familiar, seguramente. ¿Mi padre, mi madre, o mi hermana la mayor? La pequeña creo que no estaba metida en el mejunje, y a mi hermanito no lo consideraron digno de participar en una decisión familiar de tal magnitud. No les debe parecer válido o digno su criterio particular. Sin embargo, a mí sí. Desde siempre.
Desde que tengo uso de razón consciente, es decir, desde que me acuerdo, a veces, me ha metido en sus marrones, o me ha seducido de tal manera que yo me he dejado enmarronar gustosamente. Es mi único hermano varón. Creo que nos llevamos una decena años, o sea, que si él va por los cuarenta y pocos, yo tengo actualmente 32 años. Sí, exactamente, 32 años cumplidos poco felizmente un día de abril. Ummmmmmmm, una tauro compulsiva y loca.
Recuerden, la SAMU iba de camino para hacerse cargo de una loca que andaba suelta.
No sé qué les explicarían sobre mi locura. El caso es que a la SAMU subí escoltada por 6 municipales, 3 parejas de 2. A todo esto, la paciente, yo a partir de ahora, se había mostrado colaboradora en todo momento, absorta de una incredulidad increíble, pero dócil cual oveja por el monte siguiendo a su pastor. ¿Será verdad que sobran policías?, ¿será verdad que vivimos en un estado casi policial?
A ver, yo soy de letras puras, pero 6 maderos para mí solita me dio mucha risa, y pena, en aquel momento. Y rabia, y desazón, e impotencia, y un sinfín de vocablos que me ahorro de escribir, porque todavía me afecta y no quiero llorar más hoy. ¿Cuántas opciones se tienen en ésa mi situación? Si la de liarme a tiros o a ostias están descartadas desde antes de la creación del mundo, ¿qué pensaban que iba a hacer? Desconozco cómo actúan los locos y/o las locas. De hecho, desconozco incluso cuál es el significado de la palabra loco-a. Sé, sin embargo, que es un término que está muy estigmatizado socialmente.
También sé que tiene un sinónimo más ambiguo inclusive que es el término enfermo-a mental.
Éste ya me suena más.
Del trato deleznable, inhumano y brutal que le tocó padecer a yo aquella noche y parte de la mañana siguiente, puede que hablemos otro día.
Hoy, la certeza que no fue ninguno de mis familiares de sangre quien dio el aviso me permite mirarme al espejo y recoger la imagen de una persona "normal". (dejemos para otro día también la consensuación del significado del vocablo normal.

